Prometo rozarte sólo con la mirada
Cuando la oscuridad aparezca,
Y sostener mi aliento
Cuando el silencio te inunde
Prometo guardar un puñado de paciencia
Cuando tu soledad se interponga,
Y mientras tanto ordenar las razones
Cuando las demostraciones no abunden
Prometo estar aquí
Cuando regreses de tu viaje secreto,
Y abrazar tu alma
Cuando el miedo este inquieto
Prometo sentir
Cuando el pensar te agote,
Y despertar tu ser
Cuando la anestesia te encarcele...
viernes, 25 de septiembre de 2009
sábado, 22 de agosto de 2009
Etcétera
Y fue tan predecible que casi roza con la vulgaridad.
¿Por que esa constante repetición de empecinarse en creer que un fuerte deseo cambiará el destino que interiormente uno conoce?
La pequeña caja de fósforos arroja una receta de un trago: Mojito, ron blanco, 2 ramas de menta, una cucharada de azúcar, una onza de jugo de limón y soda. Me gusta su tamaño y su color, son esos pequeños tesoros cotidianos que pueden alegrarme aniñadamente.
Como detener esta mente plagada de ideas, inútiles quizás. Mañana, mejor dicho hoy, (ya han pasado 4 horas y cinco minutos del nuevo sábado) intentaré concentrar mi mente en pensamientos útiles, fructíferos, acomodar mis objetivos y metas.
¿A quien quiero engañar? ¿Acaso será parte de mí esta incertidumbre profunda con disfraz de futuro incierto?.
Una certeza entre miles, sólo una para empezar bien el día, a quien habré de pedirle. Más sensato sería preguntarme a mi misma mi destino, o al menos mis próximas pretensiones.
Se consume el cigarrillo y con él la ansiedad de escribir.
¿Por que esa constante repetición de empecinarse en creer que un fuerte deseo cambiará el destino que interiormente uno conoce?
La pequeña caja de fósforos arroja una receta de un trago: Mojito, ron blanco, 2 ramas de menta, una cucharada de azúcar, una onza de jugo de limón y soda. Me gusta su tamaño y su color, son esos pequeños tesoros cotidianos que pueden alegrarme aniñadamente.
Como detener esta mente plagada de ideas, inútiles quizás. Mañana, mejor dicho hoy, (ya han pasado 4 horas y cinco minutos del nuevo sábado) intentaré concentrar mi mente en pensamientos útiles, fructíferos, acomodar mis objetivos y metas.
¿A quien quiero engañar? ¿Acaso será parte de mí esta incertidumbre profunda con disfraz de futuro incierto?.
Una certeza entre miles, sólo una para empezar bien el día, a quien habré de pedirle. Más sensato sería preguntarme a mi misma mi destino, o al menos mis próximas pretensiones.
Se consume el cigarrillo y con él la ansiedad de escribir.
Las frías sábanas me esperan.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)